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La mejor forma de cuidar a tus clientes es cuidar a tus empleados, ya que un empleado contento tratará mejor a los clientes. Y para cuidar a tus empleados debes ser, a todas luces, un buen jefe. Te contamos cómo puedes conseguirlo.

Antes de nada, me gustaría destacar que para ser realmente un buen jefe, hay que ser una buena persona. Si tienes hábitos que a la larga te hacen no ser tan buena persona, como mentir, ocultar cosas, robar o aprovecharse de otros en situaciones complicadas, por citar algunos, entonces déjame decirte que debes trabajar tus valores y tu educación.

Si este es tu caso puedes dejar de leer aquí, nunca vas a ser un buen jefe. Parece una tontería, pero no lo es, ya que a la larga la vida pone a cada uno en su lugar tarde o temprano, y más bien pronto que tarde.

Ahora bien, si eres una buena persona, tan solo debes mostrar a tus empleados los valores que te caracterizan:

Humildad y ganas de aprender

Cuando uno deja de ser humilde en la vida, deja de progresar. La forma más sencilla de arruinar un negocio es creer que ya no tienes competencia.

Debes ser humilde en todos los aspectos de tu vida, y enseñar a tus empleados a intentar siempre ser una mejor versión de sí mismos, y que tu empresa debe mejorar todos los días.

Sinceridad e integridad

Ser sincero te cerrará muchas oportunidades a lo largo de tu vida. Oportunidades que realmente no valen nada si no se aprovechan desde la más absoluta sinceridad e integridad.

En cambio, aquellas que realmente puedas aprovechar siendo íntegro, en las que realmente tus capacidades te permitan dar el 100%, son las que merecen la pena.

Ser sincero con tus empleados, socios y personas que te rodean en el día a día puede ser difícil a veces, pero a la larga va a ser mucho mejor.

Reconocimiento y castigo

Cuando tú mismo o algún empleado haga algo bien, hay que reconocerlo, y cuando haga algo mal, también. En el 99% de las empresas en España solo se reconocen las cosas que se hacen mal por parte de los empleados, y casi nunca las que hacen bien.

Muchas veces una palmada en la espalda, unas palabras de agradecimiento o cualquier otra arenga son mucho más efectivas que un aumento de sueldo. Todos tenemos nuestro ego y hay que satisfacerlo de alguna forma. Piénsalo.

Preocúpate por tus empleados y por lo que hacen

No digo que seas su mejor amigo, pero tener conversaciones informales de vez en cuando es necesario para mantener una relación un poco más personal con tus empleados. En definitiva, ser más cercano y mostrarles que pueden contar con tu apoyo si lo necesitan en alguna circunstancia.

Por otro lado, además, debes de vez en cuando supervisar lo que hacen, aunque lo hagan bien, para estar al tanto de lo que ocurre en todas las áreas de tu empresa. Si por algún casual tienes que sustituir a un empleado, mejor que sepas en lo que estaba trabajando.

Motivación

La mejor forma de motivar a todos tus empleados es que vean que tú estás motivado y entregado a la causa de la empresa.

Si como jefe eres vago, déspota, llegas todos los días tarde y haces mal tu trabajo, lo único que acabarás consiguiendo es contagiar estos comportamientos a tus empleados. Pero si cada día das el 100%, ten por seguro que crearás un compromiso en tus empleados que ni el mejor de los salarios puede conseguir.

Siempre he pensado que una persona sin ninguna motivación no es más que un ‘zombie‘ buscando dejarse llevar por la vida. ¿Quieres tener gente productiva y contenta en tu empresa o prefieres un lugar de trabajo atestado de ‘zombies‘ esperando cada día a que llegue la hora de salir de trabajar?